Cuando planeamos cada viaje a España para visitar a la familia y amigos, la verdad es que siempre primamos el aspecto económico y luego el temporal. Vamos, que lo principal es lo que nos cuesta el vuelo, y luego las horas que tarda en llegar. Los últimos viajes los hemos hecho con la compañia Alitalia, por que era la que nos hacía el mejor precio y además sólo hace una escala en Milán y esta era de sólo una hora y media.
Pues bien. Después de tener reservados los billetes más de un mes, unos dias antes del vuelo de ida Istanbul-Milán-Valencia, nos informan que los horarios han cambiado, y que tenemos que esperar …. 6 horas en Milán!!
Y claro … piensas … ¿Qué hago yo seis horas en el aeropuerto de Milán?? Te informas un poco y ves que puedes hacer una rápida visita a la ciudad, ya que hay un tren que en 45 minutos te deja en plena ciudad. Muy bien, decidido. Veremos algo de la ciudad. Y … qué es lo más famoso?? Pues la plaza del Duomo, no??
Total, que llegamos al aeropuerto y nos dirigimos a la estación de tren. Y empezamos pagando 30 € por dos billetes de ida y vuelta a la ciudad. Eso para empezar. Eso se llama empezar bien. Continuamos. Llegamos a la ciudad y a buscar el metro a la plaza del Duomo. Para llegar al Duomo accedimos por la salida del metro que da a un lateral. Y te quedas con la boca abierta al verlo. Es más o menos tal que así:


Después de observarlo con admiración y de cerrar la boca, el deseo que tienes es el de llegar a la plaza y admirarlo en todo su esplendor. Hace un frío horrible, pero piensas: “¡¡ha valido la pena!!”. Llegas a la plaza y te vas fijando en los alrededores, en lo amplia que es, en la entrada a la Galeria comercial que hay a la derecha y que es impresionante

… y en eso te das la vuelta para contemplar la fachada principal y ….. te encuentras con esto:

y es uno de esos momentos en los que parece que te han quitado el suelo que pisas, y en el que por la mente se te pasan una cantidad enorme de adjetivos no muy agradables. Incluso alguno de ellos se escapa de la mente y asoma por la boca a cierta velocidad. Y piensas: “¿Qué %=% hago yo aquí con lo calentito que se estaba en el aeropuerto?”.
No queda más remedio que ponerle al mal tiempo (literal) buena cara, y disfrutar de lo que se pueda. Dimos una pequeña vuelta por el interior de la Galería, que es tal que así:

Después alguna compra de última hora (unas cajitas de Pocket Coffee, por supuesto), un capuccino en plena Piazza del Duomo y de vuelta al calor del hogar .. digo, del Aeropuerto Internacional de Malpensa.